Localización
El termino municipal de Los Guajares se encuentra situado al sur de la provincia de Granada a 62 kms de Granada capital. El municipio se compone de tres pueblos: Guájar Alto, Guájar Faragüit y Guájar Fondón. Estos pueblos se distribuyen en una sierra que da nombre al municipio.
Tres pueblos escondidos y casi olvidados, hasta que hace muy pocos años una carretera les abrió al mundo exterior. Por eso conservan mucho de su ancestral pureza entre casas encaladas, flores encendidas, gentes amables y panorámicas de ensueño. Son otro mundo que vale la pena descubrir.
Guájar Alto se encuentra situado al final de la carretera que une estos pueblos con la N-323. Este pueblo se encuentra en plena montaña y es el que esta a mayor altitud. Guájar Faragüit (jardín escondido en arabe) es el centro administrativo de los tres pueblos y todos los servicios municipales se encuentran aquí. Guájar Fondón se encuentra bañado por el Rio de la Toba rodeado de multitud de árboles frutales.
La situación de Los Guajares es ideal. Estos pueblos escondidos se encuentra a unos 45 minutos en coche de Granada Capital y 50 de su aeropuerto internacional. A tan solo 20 minutos de la playa más cercana y a 1 hora de Sierra Nevada. Las pintorescas Alpujarras se encuentran a 30 minutos. Todo esto hace que la zona sea un "paraiso" accesible.
Clima
El clima es otro de los encantos del lugar. Los Guajares se encuentra en la llamada zona de La Costa Tropical. Se llama "tropical" porque el clima, la vegetación, los frutos y la temperatura del agua tiene mucho de tropical. En toda Europa no hay nada igual. Para ello, se han dado una serie de afortunadas circunstancias: latitud, calidad de la tierra y protección de unas masas montañosas, que cortan las corrientes frías que llegan del norte y convierten este pedacito de costa en una especie de sauna gratificante. Un clima calido y suave durante todo el año con 320 días de sol al año. La cercanía con el norte de Africa y Sierra Nevada, originan un micro clima subtropical.
El clima de la Costa Tropical tiene una temperatura media anual de unos 20ºC. En verano la temperatura media es de 25ºC, con mínimas en torno a los 22º y máximas de 36º, siendo el resto del año de 12º, no bajando de los 7ºC u 8ºC.
Historia
Los Guájares reciben su nombre del vocablo árabe Wa-run, que significa abrupto, escarpado, de difícil acceso. Faragüit, por otro lado, quiere decir jardín escondido; allí están la cabecera del municipio y el Ayuntamiento, y se sitúa por encima de Fondón y por debajo de Guájar Alto.
A orillas del río de la Toba, también llamado de la Sangre por las batallas que tuvieron lugar en sus orillas. Sus primeros pobladores parece que fueron almohades que vivían en alquerías, donde hoy están los cortijos de la Bernardilla y Guájar la Vieja, y dependían jurisdiccionalmente del núcleo Motril-Salobreña en torno al río Guadalfeo.
Cuando la conquistaron los cristianos, en el siglo XV, se produjo una fragmentación ya que Faragüit fue entregada a Luis de Portocarrero, señor de Palma, y Fondón, más tarde, a Juan de Ulloa. La represión contra los moriscos, a cargo del marqués de Mondéjar, resultó especialmente cruenta en esta zona pues muchos fueron pasados a cuchillo o despeñados por los tajos y los demás, expulsados. Más tarde se procedió a la repoblación de los lugares con colonos procedentes de otras regiones.
Lo más destacado de Los Guájares es El Castillejo, poblado fortificado almohade del siglo XIII del que se conservan numerosos elementos que han permitido su estudio. Estuvo habitado por gente humilde, agricultores y productores de seda, y en el siglo XVI los moriscos hicieron allí una mezquita. En Guájar la Vieja hay restos de un poblado con necrópolis y en el llamado Tajo Fuerte, de una fortaleza árabe. Cada núcleo tiene su iglesia parroquial antigua: Fondón, la de San Antonio de Padua, de comienzos del XVII después de que la primera, levantada sobre una mezquita, fuera incendiada por los moriscos para matar a los soldados cristianos que se habían refugiado en ella; en Faragüit la de San Lorenzo, del siglo XVI y estilo mudéjar con retablo barroco; y en Guájar Alto la de Nuestra Señora de la Encarnación, también del siglo XVI pero reconstruida en el XIX tras el terremoto de Alhama y con retablo neogótico Peculiaridades Los tres núcleos mantienen una clara tipología árabe, y ofrecen multitud de posibilidades para practicar senderismo y disfrutar de la Naturaleza, como el Barranco del Girón, la Poza de Guájar Alto, donde es posible el baño.
Vegetación
Prueba inequívoca de este clima "tropical" toda esta historia es la existencia de una exótica vegetación y de cultivos propios de tierras tropicales: chirimoya, mango, aguacate, guayaba, papaya...También se pueden encontrar palmeras, olivos, nisperos...etc.
Este clima favorece el nacimiento de las flores. Los balcones y puertas de las casas se encuentran inundados de multitud de colores y olores de las flores.
Todo es de color verde dada la frondosa vegetación de las serranías que rodea a esta zona.
Gastronomia
Guajareños, Guajaralteros o Faraguileros son los nombres que reciben estos tres pueblos, deliciosos, situado a pocos kilómetros unos de otros, Guajar Alto, Faragüit y Fondón se entrecruzan e intercalan infinidad de propuestas coquinarias. Ya sea en uno o en otro se pueden degustar embutidos caseros, ollas y pucheros para los inviernos, ensaladas de tomates secados, orejones, migas, remojón típico con naranjas, tan buenas por el pueblo donde también se producen rutilantes granadas. Cada vez aparecen más los subtropicales y no se pierda un choto en salsa por la zona. Choto al ajillo 2 kg de choto Vino blanco 1 vaso de aceite de oliva virgen extra 3 cabezas de ajo Pimienta Elaboración Se limpia y parte el choto en trozos pequeños, con hueso y todo. En una sartén amplia de hierro se echa el aceite y una vez humeante se echan los ajos partidos dándole un vuelta y vuelta. Una vez dorados se le añade el choto, previamente con su toque de sal y se va removiendo continuamente. Al rato echar la pimienta y rehogar a fuego lento, con calma. Cuando la carne toma su color, añadimos el vino blanco, más o menos a voluntad, pero dentro de un orden, y lo dejamos consumir, mojando sopas de pan casero de vez en cuando para comprobar como llevan el punto. Y a veces, lo mejor " la conversación que tiene el choto".
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